Desde que España registrara el primer caso de
ébola fuera de África el miedo a un posible contagio se ha adueñado de la
sociedad. El desconocimiento general de
la enfermedad sumado a la alerta social creada por los medios de comunicación ha dado pie a que
muchos desaprensivos propagaran bulos y rumores de la misma. “El temor en los
tiempos del ébola”, hizo desbordar todas las previsiones de afluencia
cuadruplicando el aforo esperado, arrojando luz sobre un tema en el que tantos
charlatanes han informado con escaso rigor.
Esta tarea ha recaído sobre Guillermo Quindós
catedrático de Microbiología en la UPV/EHU, encargado de disipar todas las
dudas de los asistentes con un estilo divulgativo y para todos los públicos,
aunque con toda la precisión que un científico reputado podía ofrecernos. La
comunicación amena y agradable de Guillermo dejó entrever la amplia experiencia
en divulgación y las “tablas” con las
que cuenta en el ámbito de la comunicación científica.
El ponente tranquilizó a los asistentes aclarando
que la posibilidad de contagio por ébola “es muy cercano a cero” en Europa,
aunque la suerte que corren en África occidental es muy distinta. Personal
sanitario “poco cualificado”, escasez de recursos y falta de educación son las
principales explicaciones de tantos contagios por ébola.
Para que se produzca contagio tiene que existir
necesariamente contacto directo entre una persona sana y la sangre o
secreciones de un enfermo, nunca transmitiéndose por aire, agua o picaduras de
insectos que hayan picado a un afectado. Hecho que tristemente ocurre en África
occidental con demasiada frecuencia debido a la reutilización de jeringuillas
en hospitales y los ritos funerarios locales, donde existe contacto directo
entre los fallecidos y los familiares.
No existe tratamiento especifico para el ébola,
limitandose la asistencia a rehidratar al paciente y mantener las constantes
vitales, sin embargo, en este caso también existen diferencias sustanciales
entre Europa y África. Mientras en un lado mueren miles de personas, el mero
contagio de unas cuantas en Europa propicia la utilización de medicamentos
experimentales para salvar sus vidas. El conferenciante subrayó la importancia
de las plantas modificadas genéticamente, el ya famoso Zmapp del que nos
hablan los telediarios y que se encuentra en fases preclínicas, es prueba de
ello.

Solidaridad inteligente o interesada
Según el conferenciante la causa de esta temida
epidemia se encuentra sin duda en la pobreza, y acertadamente apuntó que la
solución para evitar la epidemia está en la solidaridad bien como acto de ayuda
a los países afectados o bien como acto egoísta e interesado para frenar la propagación: “Podemos decir
que vamos a contener la enfermedad si somos capaces de ser solidarios y no
dejar que la evolución de la epidemia sea al azar. Está en África pero es un
problema de todos”
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